Auxiliar de Guardia

…Auxiliar de Guardia
Dulce compañía
No me desampares
Ni de noche
Ni de día,
Hasta que descanse
En la cama de un hotel,
En el remis
o en  la mía 🙂

Cuando estoy de guardia, me siento una súper heroína que está esperando el llamado para ir a salvar el mundo 🙂

Y son momentos que, ante la espera, destino a la reflexión.

En esos días, trato de acomodar mis sentimientos, mis ideas y mis actividades para poder disfrutar del resto de mis días libres. Y es en los que más escribo y más pienso sobre cuestiones de la vida, y hoy es uno de ésos… Así que tomemos un café, charlemos y hagamos terapia junt@s…

Hablemos de los DESEOS.

Conozco infinidad de personas (cada vez más) que tienen un proyecto o deseo, hacen todo lo posible para concretarlo, y no se cumple… ¿Por qué? Lo hablé con varias de ellas (no sé si saben, pero soy una gran Periodista en potencia, jaja! Y me encanta hacer “entrevistas” y preguntas a la gente), y resulta que no tenemos ni la más pálida idea…
Lo que sí sabemos es que pueden haber muchos motivos, pero son solo conjeturas…

Podemos explorar cada una de las que se nos vienen a la mente, pero ¿eso nos sirve? ¿Para qué lo haríamos? Podría ser como curiosidad antropológica, pero no mucho más… No conseguiríamos más que pasar un rato filosofando y listo… Quizás hasta podamos convencernos de que una de esas suposiciones es la realidad, y le inventamos ramificaciones que la hacen más convincente… pero no lo vamos a saber. Y además, mientras tanto, nuestro deseo seguiría sin cumplirse…

No te voy a poder dar la respuesta de por qué tu deseo no se cumple. Ni voy a poder decirte cómo hacer para que se cumpla (¡Ojalá pudiera! ¿No? Otro deseo que siempre tuve es ser Hada Madrina para cumplir deseos). Pero no. Lamentablemente no puedo.

Lo que puedo hacer es contarte lo que me pasó a mí, lo que siento y lo que creo al respecto. Y quizás, en algo, te pueda ayudar. Aunque más no sea a sentirte identificad@. Porque, a veces, el escuchar lo que vos mism@ sentís en las palabras de otra persona ayuda a dispararte alguna idea, o quizás algún sentimiento que se acomode y te haga sentir mejor. Porque al fin y al cabo, lo que importa es lo que sentimos. Y si nos sentimos bien, no hay problema 🙂

Lo que a mí me pasó fue lo siguiente: en el año 2012, como comenté acá, gesté mi sueño de volar. Yo era Docente, lo cual me gustaba mucho, pero había algo que sentía que no iba bien, así que quise cambiar de profesión, y volar se convirtió en mi nueva obsesión. Me presenté a varias entrevistas con diferentes aerolíneas, y si bien llegaba a las últimas instancias, me terminaban rechazando… Obviamente, no me sentía nada bien porque a nadie le gusta que no se le dé lo que una quiere, lo que una siente que hace como nadie, lo que una siente que es su destino y que nació para hacer, y que puede hacer de forma excelente. Llegué incluso a querer desistir y no intentar más para no exponerme a otro rechazo porque me devastaba y me bajaba mucho el autoestima. Pero otra vocecita mía me decía que tenía que seguir, que un intento más podría llevarme a mi objetivo… y así fue como, si nos adelantamos en el tiempo y nos salteamos varias partes de los capítulos de mi vida mediante la magia de la escritura, llegamos al año 2014 y firmo contrato con mi actual línea aérea 🙂

¿Qué hice mal anteriormente para fallar en las otras entrevistas? No sé. ¿Qué hice bien para que me vaya bien en la última? Tampoco lo sé… Solo sé que cuando me relajé un poco más y no esperé un resultado particular y lo dejé al destino, que fluya, se terminó dando…

Quizás ésa es la respuesta: dejar que fluya. O no. No sabemos. Pero creo que es la opción más sana, porque hay cosas que no podemos manejar. Y tenemos que entender que hay cosas que van por un camino que nosotros no decidimos. No podemos controlar todo. Y el sufrimiento viene cuando intentamos hacerlo y tenemos ciertas expectativas. Si dejamos de tenerlas y fluimos con lo que sea que ocurra, creo que todo sale mejor…

No estoy descubriendo nada, lo sé… Y no te estoy dando ninguna receta ni solución a tu posible deseo que no estás cumpliendo, lo cual es una pena. Pero quizás te ayuda recibir este consejo de alguien que, como vos, fracasó mil veces en lo que quería hasta que, un día, se le dio, relajándose un poco…

Relájate: nada está bajo control.

Suena el teléfono:

Yo (esperando escuchar la voz de alguien de la Mesa de Tripulaciones que me diga que me activan mi guardia y me indique qué vuelos me asignan): – ¿Hola?

Grabación del otro lado del teléfono: -Buenas tardes. Te invitamos a hacer una encuesta…

Corto, molesta, y pienso: – ¿Por qué siempre me llaman de cualquier lado cuando espero un llamado?

Y me voy a la cocina a poner la pava para otro café…

Y aún mi guardia sigue sin activarse…

Gracias por estar del otro lado y leerme. Gracias por la terapia 🙂

Y por tu atención, muchas gracias 🙂

 

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2 comentarios

  1. Alita Vecchiarelli dice: Responder

    Es cierto Ale a veces ocurre eso que bien decis, quizás no hay que quedarse esperando y hay que dejar fluir mas…tampoco lo se, se que a veces todo en la vida no se da como uno quisiera, es decir a veces se dan las cosas con ciertos condimentos que no son tan lindos….que se yo…es mi opinión. Un besote

    1. Muy cierto, Ale!!! Muchísimas gracias por leerme siempre y comentar <3 🙂

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