Cosas que aprendo al viajar

1) Aunque esté sola, en donde sea que esté, siempre puedo encontrar una solución a todo, incluso aunque no hable el mismo idioma: siempre puedo hacerme entender de alguna manera, y si de una no funciona, hay miles de otras; solo hay que seguir intentando 🙂

2) Teniendo miedos o preocupaciones no se soluciona nada ni hace que las cosas vayan a salir mejor; a veces es inevitable, pero luego de tomarme un tiempo para putear o sentirme mal, ya puedo tratar de solucionar lo que me aqueje y listo 🙂

Merienda en Akihabara
Merienda en Akihabara

3) Viajar es una forma de (auto)expresión, de crecimiento, desarrollo, renovación de energías, aprendizaje e intercambio continuo con maneras diferentes de ver la vida. Es una forma de ver que otras realidades son también posibles, de flexibilizarse y poder ser, a veces, más exigente y saber que una realidad mejor es posible y merecida; y, otras, agradecida con lo que una tiene y otros aún, lamentablemente, no (y para esas personas puede ser una oportunidad para ver también que pueden aspirar a otra realidad, que también es posible y deseable)

Calle del barrio de Harajuku
Templo de Asakusa (que luego me enteré de que se pronuncia “Asaksa”)

5) Ser espontánea es lo mejor: mi viaje a Japón en noviembre de 2016 (sobre cual luego escribiré) que hice casi sin planificación previa, con solo un par de días previos para ver qué hacía y cómo, y al que fui sin itinerario alguno, fue el que mejor salió en varios aspectos… Cada mañana me levantaba y pensaba qué iba a hacer de mi día, cómo lo iba a disfrutar, miraba el mapa de Japón y pensaba “bueno, hoy puedo ir a tal lugar”, tratando de tomar incluso los obstáculos como una aventura… y resultó 😀 Así que aquí me comprometo a llevarlo a cabo en mi vida en general y tomarla como una aventura 🙂

En un Maid Café en Akihabara

6) Somos lo que hacemos, y en tanto cambiemos lo que hacemos, cambiamos lo que somos… Ya me lo sabía, pero lo confirmé 🙂 Todo el tiempo podemos ser diferentes personas, en cualquier lugar del mundo, y por eso viajar es tan creativo, y es un método de (auto)creación increíble 😀 Mi versión “re espontánea” (lo más espontánea que me salió ser: ir sola al culismundis, casi sin mucha planificación previa, sin mapas, sin itinerarios, todo para ir viendo en el momento, dependiendo de si llego o no llego, si embarco o no embarco, e ir viendo cómo solucionar los problemas que puedan ir presentándose) fue la que más me gustó. Así que será cuestión de – y un compromiso propio, responsabilidad mía – mantener esa versión mía 🙂

En un parque de diversiones de Yokohama 🙂

7) Si encuentro afuera un lugar (país) que considero mejor que el mío, el que me vio nacer, bienvenido sea: es un lugar del que aprender y donde, quizás, poder proyectar un futuro 🙂 Y si no, también puedo aprender, pero además valoro lo que yo considero como ventajas en mi propio lugar, donde me tocó nacer, las que hacen que quiera seguir estando acá, a pesar de las desventajas que sé que tiene, comparado con otros lugares del mundo 🙂

En Yokohama (Desde Shinjuku me costó llegar, pero finalmente llegué, gracias a que un muchacho me ayudó, incluso fotocopiándome un mapa 😀 )

8) Hay mucha gente que te acompaña y te ayuda desde los lugares más lejanos, y sentís su presencia como si estuviera con vos <3 Incluso gente que ya no está más en este plano 🙂

Regalo de una mujer de Hiroshima que trabajaba en un negocio de un shopping, y me mostró fotos de las plantas y flores de su jardín, y me dio unas <3

9) Todos los países tienen algo grandioso, algo que admirar e imitar, y algo que no está tan bueno, pero de lo que se puede aprender, y te ayuda a valorar lo tuyo 🙂 Y en eso radica su grandeza 😀

Mi almuerzo en Kioto: aprendí a comer con palitos 😀

10) Cuando te surge el impulso de hacer algo, hay que hacerlo… Sentí que ese era mi momento para viajar al País del Sol Naciente, y actué en ese instante, porque sabía que era MI momento… Y como dice el dicho que tanto me repetí para motivarme a hacerlo: “Hazlo. Y si te da miedo, hazlo con miedo” 🙂

La hermosa torre de Tokio vista desde abajo: lloré de la emoción al verla, y también al partir, porque era mi último día allí (aunque me quedaba uno más y yo no lo sabía… aventura de la que ya escribiré 🙂
*Bonus Track: No importa de qué cultura vengas y a qué país vayas, los baños de hombres siempre están vacíos, entran y salen panchos y felices, y en los de mujeres siempre tenés que esperar XD 😛

Por su atención, muchas gracias 🙂
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