Entrevista a Jezabel Palacios, Tripulante de LAN Argentina

Cuando Jezabel publicó el siguiente comentario en su cuenta de Facebook, experimenté un calorcito en el pecho y me sentí muy identificada:

Yo todavía paro a ver la carrera de despegue de los aviones de la empresa para la que trabajo, y mientras suena el rugir de los motores no puedo evitar agradecerle a dios por haber sido elegida entre 5000 currículums; todavía no perdí el amor, no dejé de ver con ojos de magia a mi querida pandilla brava… Nada, quería compartir que me llena el pecho ver a un avión despegar…”.

 

Conocí a Jeza por Facebook porque estudió en la misma escuela de Tripulantes que yo y nos conectamos  por ahí, y estamos esperando que el destino nos cruce en algún momento, pero mientras tanto conversamos por esa red social y por Whatsapp 🙂 Cuando leí su publicación quise entrevistarla, y, como si me hubiese leído la mente, ella me comunicó su predisposición para ello minutos antes de que llegara a preguntarle.

Cuando leí sus respuestas a mis preguntas, lloré de la emoción. Espero que disfruten tanto de leerla como yo. Un honor tenerla en el blog y compartir su hermosa historia, que nos enseña que todo es posible y que los sueños son para cumplirse. Los dejo con esta Tripulante que siempre lleva su sonrisa y uniforme con gran orgullo y muy merecido lo tiene:


Alura: – Contanos sobre vos: ¿cómo te definirías y quién sos?

Jezabel: – Me presento: soy Jezabel Palacios, pero me gusta que me digan Jeza, tengo 28 años de vida y dos años de vivir en un sueño; soy Tripulante de Cabina desde hace 4 años, y hace dos que trabajo de lo que siempre soñé: vuelo un Airbus 320, mi primer gran amor.
Me defino como un ser humano perseverante y tenaz, sé que soy una luchadora incansable: creo que ése es el motor para todo.
 
A:- ¿Qué sueño tenías que pudiste cumplir y cómo fue ese proceso? ¿Qué pensabas cuando se presentaban dificultades en el camino de su cumplimiento? ¿Qué sentiste cuando se cumplió y lo viste hecho realidad? Contanos tu historia 🙂
J:- Mi historia como tripulante empezó desde muy chiquita. Soy acuariana, rebelde por naturaleza, siempre me atrajo todo lo que sale de la regla, de lo esperado, de lo normal… Obviamente que la primera vez que mis padres me llevaron a ver los aviones despegar y aterrizar me volví loca. ¿Por qué? En mi pequeña cabeza de 6 añitos, no podía creer cómo semejante bicho podía despegar contra viento, sus alas desplegadas,  irse lejos… era todo fascinación, era todo latidos fuertes del corazón y solo escuchaba el motor acelerar.
Así que dije,”Mami, algún día yo voy a trabajar acá”.

 

La vida me fue llevando por otros caminos, enseñándome lecciones duras, momentos lindos, momentos malos, pero mi sueño seguía ahí, colgado, inerte.
Conseguí un trabajo estable, donde no ganaba bien, pero estaba cómoda. Pasé 8 años de mi vida ahí, donde conocí personas increíbles, y otras no tanto, pero de ellas es de las que más aprendí.
El punto de quiebre fue cuando por problemas del corazón me tocó irme de la sede en la cual trabajaba, ya que estaba trabajando al lado de mi ex y eso me hacía sufrir; sufrí porque no solo cambiaría mi vida, a mis compañeros con los que prácticamente crecí: cambiaría todo, todo realmente.
Llegué a la nueva sede llorando, pasé mi primer día de trabajo llorando y ahí entró en mi vida una de las 6 personas que cambiarían mi destino para siempre: Olga Gonda, quien era mucama del edificio. Olga en la primer etapa del cambio me abrazó, me protegió, me dio amor, me llenó la panza de desayunos y charlas interminables y me llenó el corazón de luz. Luego llegó el nuevo grupo de trabajo, con Andrea como encargada, una persona especial, cálida y distante, muy mamá, muy jefa, pero ante todo compinche a Sebas, Gonza, Moni y Dani. Los conocí llorando (estaba tan triste); me hicieron reír miles de tardes, de almuerzos juntos, renovaron mis esperanzas, sentí que de vuelta podía con todo.
Jeza con sus ex compañeros de trabajo
Una tarde de ésas que no hay mucho trabajo, nos pusimos a hablar de sueños y proyectos, del próximo paso, y todos contaban sus sueños y anhelos, todos menos yo, porque sentía que no iba a poder, era muy grande ese sueño, estaba muy lejos de mí, hasta que me tocó el turno de hablar, y dije: “Siempre soñé con ser azafata”. En ese mismo momento, me obligaron a averiguar dónde estudiar, llamé a un 0800 de Aerolíneas y no sé con quién hablé y le pregunté dónde se estudiaba. Esa persona atrás del teléfono fue quien orientó el principio de este camino.
Para ese momento, el curso solo, sin contar con las ropa, el viaje y la comida, me salía un poco más de la mitad de mi sueldo. Aún así decidí inscribirme ya que Los Fantásticos (mis amigos y compañeros de trabajo) me obligaron a hacer algo más con mi vida. Fuimos una tarde con mis papás, averigüé todo, entré y sentí una felicidad! “La Escuelita” (Escuela Profesional de Aeronavegantes: “Escuelita” se le dice con amor) prometía darme la mejor capacitación.
Luego del primer día llegué a casa feliz y angustiada, todo el viaje de vuelta hice números… no me alcanzaba el dinero para cumplir con todo, simplemente no podía. Le dije a mamá que mejor buscaba hacer otra cosa, que sea más económica… Mi mamá no me dejó renunciar a esto. Mis Fantásticos tampoco.
Así que mi mejor amiga Caro me prestaba ropa para ir a cursar, Dani me traía maquillajes, Sebas me prestó la tarjeta para comprarme zapatillas para las prácticas, Andre me dejaba prepararme un ratito antes de salir para llegar impecable, mi mamá se endeudó ayudándome a pagar la cuota, las prácticas, natación…
Todos los días de la cursada fueron un desafío: me levantaba a las 6 am, trabajaba hasta las 16, salía, me tomaba el tren y el colectivo, cursaba, salía a las 22 y estudiaba en el colectivo de Once a casa, con una linternita. Tenía buenas notas. En medio de todo ese caos de dormirme a las 2 o 3 y levantarme a las 6, había logrado tener un buen promedio.
Fueron 4 meses duros pero por fin tenía mi diploma: era una flamante TRIPULANTE DE CABINA DE PASAJEROS, y ahora el cielo ya no era el límite…
  “Me defino como un ser humano perseverante y tenaz, sé que soy una luchadora incansable: creo que ése es el motor para todo”.
Acá en Argentina cuesta mucho entrar a trabajar como TCP. La demanda es muy poca, la oferta es inmensa, así que realmente era muy difícil. En ese entonces mi nivel de inglés no era bueno y aún así me habían llamado de nuestra querida aerolínea de bandera. Era mi primer entrevista: llegué al edificio temblando, di increíblemente mal el examen principal y obviamente no quedé… Otra vez el corazón roto, pero la esperanza firme. Lloré y me prometí mejorar, prometí ser mi propia evolución. 
Más tarde ese año el amor apareció. Una de las primeras cosas que le dije a quien hoy es mi pareja, el amor de mi vida, fue “Soy Tripulante de Cabina. Ahora no estoy trabajando en eso, pero en menos de una año o, a más tardar, un año y medio voy a hacerlo” (sí, ¡estaba decidida a lograrlo!).
Exactamente al año de eso, la oportunidad llegó para una aerolínea extranjera que tiene base acá en Buenos Aires. Yo creía que si no pude con Aerolíneas, ésta sería IM-PO-SI-BLE, sinceramente. Pero me postulé, de todas formas (cada noche en mi habitación, cada vez que escuchaba un avión pasar, inevitablemente tenía que abrir la ventana, verlo pasar, escucharlo, cerrar los ojos y pedirle a Dios, al universo y a la vida que por favor, por favor, por favor, lograra entrar… Si tuviera que graficar el ferviente deseo por lograrlo diría que desde que recibí el título, una llama me quemaba el pecho, me estrujaba el corazón, NECESITABA, TENÍA, DEBÍA lograrlo).

Jezabel en su entrevista para LAN Argentina

Me postulé y recibí a la semana el primer e-mail, invitándome a asistir a la primer entrevista. Sería en un hotel en el bajo porteño, lejos de mi casa, pero no me importó. Allá salí, con el trajecito que me costó tanto comprar, con zapatitos nuevos, con mi hermana de amuleto, nos embarcamos rumbo al centro a ver qué pasaba… Llegué súper temprano, 2 horas antes para ser precisa; llegué hasta donde se encontraba en curso la primer camada en entrevista. Se me ocurrió abrir un poquito la puerta y una cámara de video (esas de la tele), un escenario iluminado por un reflector, 300 postulantes y 6 reclutadores me anticipaban lo que me pasaría en dos horas. Me quedé parada en la puerta, no quería moverme de ahí. Dos horas después me tocaba subir al escenario, a presentarme y decir por qué quería volar y qué podía ofrecer a la empresa. A esta última pregunta la respondí con plena sinceridad: SENTIDO DE PERTENENCIA, éso es algo muy de los Tripulantes… mi empresa, mi avión, mi vuelo.
Fueron 4 entrevistas más: a todas fui con la misma energía. “Será lo que tenga que ser”, escuchando “Sunshine Reggae” (porque me trajo buena suerte), paragua en mano porque llovió en todas mis entrevistas (la lluvia es bendición, decía mi abu), con mi hermana al lado como amuleto…
La espera fue interminable, lo esperaban todos, todos esperaban el sí, todos creyeron en mí, todos daban por hecho que lo iba a lograr, muy adentro de mí yo también, pero el miedo siempre es el artista principal, así que el día que llegó la llamada del reclutador, diciéndome que en 15 días empezaba el curso, lo único que pude hacer fue llorar, y hacer llorar a todos a mi alrededor, Sebas, mi Fantástico, lloraba y se reía al lado mío, porque él fue de los pocos que vio lo que me costó, lo muy cuesta arriba que se me había hecho, el millón de problemas que tuve en el medio de todo esto… y mi familia lloró, todos, todos pero esta vez de plena felicidad: MI VIDA CAMBIARÍA PARA SIEMPRE 🙂
“Cada noche en mi habitación, cada vez que escuchaba un avión pasar, inevitablemente tenía que abrir la ventana, verlo pasar, escucharlo, cerrar los ojos y pedirle a Dios, al universo y a la vida que por favor, por favor, por favor, lograra entrar”.
 
A:- ¿Qué nuevo sueño/proyecto tenés ahora?
J:- Hoy en día tengo varios sueños por cumplir. Uno de ellos es poner un comedor que haga también un poco de refugio de animales. Quiero devolverle con buenos actos algo a la vida, a Dios , al universo, y creo que ayudando al otro, me sigo ayudando a mí. Seguramente en algún momento lo logre.
 
A:- ¿Qué querías ser cuando eras chica? ¿Por qué?
 J:- “Azafata”, porque quería recorrer el mundo, porque era un juego divertido servir, ayudar, y ser amable (todavía lo siento así)
   
 
A:- ¿Qué consejo le darías ahora a tu ser del pasado cuando eras más joven?
J:- Que no deje que la llama de la pasión se apague, que todo lo malo nos enseña algo (todo) y que en algún momento lo bueno llega también, que trabaje duro, incansablemente, que el cielo nunca es el límite, y que siempre se puede un poquito más.

 

 

A:- ¿Qué es lo que más te gusta de tu actual profesión? ¿Qué le cambiarías? ¿Por qué lo hacés?
 J:- Lo que más me gusta de mi profesión es tener la posibilidad de conocer mucha gente, colegas que sienten ese amor incondicional por los aviones, por la profesión, pasajeros que te cambian el día… hay días inolvidables, y, con ellos, personas también: eso es lo lindo de este trabajo.
No cambiaría mucho de esta profesión… Es difícil este estilo de vida, porque un lunes para nosotros puede ser un sábado y cuando para todos empieza el día, tal vez para mí está terminando, y a veces, pocas igual, es difícil ir contra natura, pero bueno, es parte del encanto también.
Hago este trabajo porque es increíble, porque puedo darme el lujo de despegar mil veces de la tierra, despego de los problemas que tal vez tenga, despego de algo que no me gustó o simplemente de la rutina y puedo darme el gusto de conocer nuevos paisajes, nuevas comidas, nuevos idiomas… siento orgullo de llevar mi uniforme.
“Creo que ayudando al otro, me sigo ayudando a mí”
 
A:- Si tuvieras que elegir otra profesión, ¿a qué otra cosa te dedicarías y por qué?
J:- Sería Médica, porque me encanta poder ayudar, ser útil en algo tan esencial como la salud.
 
A:- Si supieras que no vas a fracasar y que por arte de magia todo lo que hagas este mes te va a salir bien, ¿qué harías?
 J:- Viajaría, iría a más competencias de danza, optimizaría mi tiempo mucho más para lograr cumplir con todo.
 
A:- Si supieras que hoy es tu último día en este plano, ¿a quién te gustaría ver y qué le dirías?
J:- No sé si vale, pero a mi abuela. Ella falleció en medio de todo ese proceso de cambio que me tocó vivir y fue (y es) una persona importante en mi vida. Ella me enseñó a ser un buen ser humano, a tener corazón, a pelear por los sueños.
Le diría que debía ser eterna, que el mundo necesita más personas como ella, que la necesito pero que le agradezco porque, desde donde está, ella guía mis pasos.
 
A:- ¿Quién es tu héroe/heroína y por qué/qué hizo? ¿Qué tiene que tener una persona para que la admires?
J:- No tengo un héroe o heroína, no en un personaje. Una heroína es mi mama, que como sea hizo lo imposible por darnos todo, y nunca bajó los brazos.
Una persona debe tener agallas: eso es digno de admiración. Admiro a la gente que no se deja abatir por nada, esa gente que no pierde la humildad nunca, esa gente que no se queda con un “no”, con una realidad que no le gusta.
 
A:- ¿A qué le tenés miedo y por qué?
J:- Desde que cumplí el sueño más grande de mi vida, adquirí el miedo al paso del tiempo, a no llegar a cumplir con todo lo que quiero hacer, a que no pueda estar el suficiente tiempo con las personas que amo.
 
A:- ¿Cuál fue tu peor error? ¿Te gustaría borrarlo de tu historia? ¿Por qué?
J:- Tuve muchos peores errores, ja! Muchas veces no hice las cosas bien o no fui la mejor versión de mí misma, pero no cambiaría nada, no borraría nada: todas las elecciones y decisiones me trajeron acá, todo lo que viví me hizo subir al avión, todo me hizo tener este presente hermoso.
 
A:- ¿Qué mensaje te gustaría dejar a los lectores de este blog?
J:- Me gustaría decirles que sigan peleando por sus sueños, que hagan todo lo posible, siempre siendo buenas personas, que nadie les saque las ganas de crecer, que la vida tiene otro gustito cuando llegás a la meta, que busquen la felicidad incansablemente. Se permite flaquear y tener miedo, pero nunca renunciar.
 
Preguntas bonus track:

A:- Si tuvieras que contar la historia de tu vida, ¿cómo lo harías? ¿Le darías un final o terminarías algún capítulo de alguna manera en particular?
J:- No me gustan lo finales, siempre está empezando algo nuevo… Terminaría la historia con una enseñanza, que serviría de herramienta para empezar a escribir otra.
 
A:- Si pudieras leer la historia de tu vida, ¿te animarías a leer el final?
J:- ¡Claro que sí! ¡¡¡Soy muy ansiosa!!! 
 
A:- ¿Alguna vez tuviste alguna emergencia en vuelo?
J:- Tuve una muy fea al principio de mi carrera: quedé ayudando a los médicos en el galley sola pero mantuve la sangre fría y la cabeza despierta. Era una señora con antecedentes de problemas de salud que convulsionó e hizo dos paros cardíacos en pleno vuelo. Aterrizamos de emergencia en Córdoba (íbamos a Salta) y logró salvarse. Fue un trabajo en equipo junto a los 5 médicos y aprendí mucho de todo lo que pasó.
 
A:- Cuando surgen dificultades, ¿qué hacés para motivarte y no decaer?
J:- Laboralmente, me recuerdo que fui elegida entre 5000 currículums, que quedé elegida junto a 17 personas, que este trabajo es un poco irreal, que vivo distinto al resto del mundo, y que aún escucho a los motores rugir en la carrera de despegue y me emociona. No necesito mucho más para lograrlo.
Y en lo personal, bailo, escucho música, me encuentro con mis seres queridos y se me pasa rápido.

Hago este trabajo porque es increíble, porque puedo darme el lujo de despegar mil veces de la tierra, despego de los problemas que tal vez tenga, despego de algo que no me gustó o simplemente de la rutina y puedo darme el gusto de conocer nuevos paisajes, nuevas comidas, nuevos idiomas… siento orgullo de llevar mi uniforme.

Gracias, Jeza, por compartirnos tu historia 😀
Y como siempre, por tu atención, muchas gracias 🙂
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4 comentarios

  1. Mi pequeña guerrera sabes que te ame desde el dia que llegaste a la oficina .llorando .ahora te veo y se me infla el pecho de orgullo vamos por mas el cielo es tuyo jesa te amo

  2. Me llenó de emoción esta entrevista como tantas otras ale. Pero esta me causó tristeza y alegría y como te sucedió a vos me hizo llorar. Mis felicitaciones a ambas dos, entrevistadora y entrevistada.

    1. Muchas gracias, Ale! Me alegra mucho que te haya gustado esta entrevista tanto como a mí hacerla 🙂

  3. Joaquin Andres Bacigalupo dice: Responder

    Genial!
    Felicitaciones por la perseverancia
    Exitos!

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