Gracias al vuelo: en el cielo como en la tierra (o su título viralizable: “Cosas asombrosas que aprendí cuando empecé a volar (¡No podrán creer la número 3!)”

Una de las primeras cosas que aprendí (o, mejor dicho, que reafirmé) en mi trabajo aeronáutico es que el tiempo vuela.

Hay un tiempo limitado para ir de punto A a punto B más allá del cual ya no podemos seguir viajando dado que no hay más combustible: todo viaje tiene un principio, un desarrollo y un final. Y así con la vida toda y con absolutamente todo lo que existe: las relaciones, las amistades, la existencia misma. Hay turbulencias inevitables por las que deberemos atravesar (algunas realmente terroríficas, pero de las que podemos salir fortalecid@s si de verdad lo queremos, luego de las cuales podemos tomar decisiones vitales para nuestra vida, que reafirman nuestra tenacidad, el derecho que tenemos de no dar permiso a que algo/alguien nos dañe, y eso hará que superemos miedos porque nuestra mente recordará lo último que hicimos ante esa adversidad, que no fue huir sino enfrentarla nuevamente y superarla, fuimos más fuertes… y no nos morimos), pero todo, absolutamente todo, pasa – aunque ahora no lo parezca -, tiene un final, queda en el olvido, se soluciona de alguna forma, y, en el mejor de los casos y si así lo decidimos, aprendemos de eso. No es algo bueno ni malo: es lo que simplemente es y lo que ocurre. Es lo que cada quien elija hacer de ello, lo que cada quien quiera que sea.

Mi actual profesión es mi vocación y el trabajo por el cual luché, superé miedos y me expuse a mil fracasos y frustraciones por considerarlo, justamente, un llamado a cumplir con lo que sentía que era mi misión en esta vida, que consiste en colaborar con la interconectividad, en contribuir a que tod@s se sientan parte de una misma geografía mediante la conexión de personas, lugares e ideas, en unir al mundo surcando espacio y tiempo (tema que siempre me fascinó) y acortar distancias que separan, mientras contribuyo a que otr@s viajen de manera segura, confortable y disfruten de una actividad tan enriquecedora como lo es el viajar y conocer el mundo en el que nos tocó nacer. Y de ella aprendí también que primero hay que cuidarse a un@ mism@ para poder cuidar de l@s demás: si caen las máscaras de oxígeno ante una despresurización, tengo que ponérmela primero yo antes de asistir a otr@s. Y en la vida en tierra ocurre lo mismo: no puedo ayudar si primero no me ayudo a mí misma… No puedo seguir viajando ni contribuir a que otr@s lo hagan si primero no estoy bien ni me ocupo de mí, o si yo misma no lo disfruto… Para poder cumplir mi sueño de vivir viajando tengo que cuidar mi salud y llegar con energía a mi vejez.

Un mal despegue no resulta, necesariamente, en un mal aterrizaje, así como al revés tampoco: no todo lo que empieza mal termina de la misma forma. Y esto me lleva a que hay mil posibilidades, mil opciones que se interconectan, producto de una cadena de voluntades y actos ajenos que están fuera de nuestro control y voluntad, mil imprevistos con los que hay que fluir y que hay que aceptar. Lo que hagamos de ellos, y el sacarles o no provecho, depende de nosotr@s. Hay cosas que, nos guste o no, no podemos controlar, y debemos confiar en que podremos usar a nuestro favor cualquier resultado que surja.
La vida es una incertidumbre. Podemos aprender a ver eso como algo mágico: si cualquier cosa puede ocurrir, entonces todo es posible.

Cuando volamos, no se puede retroceder: los aviones no tienen marcha atrás (por eso hay algo llamado push back que tira al avión hacia atrás a fin de que se acomode para el despegue). Y, por ahora, en la vida ocurre lo mismo: lo hecho, hecho está y no puede modificarse (aunque sí podemos cambiar la forma de ver y procesar nuestro pasado, y con ello, cambiamos de alguna forma nuestro presente, el cual, a su vez, determina nuestro futuro).
El tiempo pasa, y bastante rápido a veces – especialmente en los viajes. Y eso nos recuerda que no tenemos todo el tiempo para aprender, cumplir nuestros sueños y deseos, desarrollarnos, crecer…

El tiempo que tenemos es AHORA y es el momento de hacer lo que deseamos . Otro no hay.

Desde chica mi superhéroe favorito era Superman porque podía volar: siempre soñé con poder hacerlo. Siempre quise tener superpoderes.
En lo personal, luego de un viaje que hice en el año 2012, descubrí esta pasión que tengo por viajar y la hice, de alguna manera, mi profesión y vocación: mi misión en la vida. Y descubrí que eso me dio miles de superpoderes: entre ellos está el de saber que, si pude ser elegida entre millones de otros postulantes y mi CV se destacó, y luego di una buena impresión, entonces puedo hacer cualquier cosa con la misma perseverancia y persistencia que empleé en aquel momento de mi vida en el que decidí que lograría volar. Y lo logré. Todo es posible.

Hoy estoy más optimista que cuando escribí De Sentimientos y Emociones de Hoy y creo que, si es mi verdadero deseo escribir y que me lean, en algún momento se dará… solo es cuestión de persistencia, paciencia y tiempo.

¿Qué querés hacer y ser? ¿Cómo querés que sea tu vida? ¿Qué tenés que hacer para lograrlo? Contame en los comentarios 🙂

Y como siempre digo, haciendo alusión al anuncio que hacemos abordo, pero también porque es algo que agradezco siempre de corazón: Por tu atención, muchas gracias 🙂

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2 comentarios

  1. Excelente tu reflexión y tu tenacidad para afrontar obstáculos, superarlos y trascenderlos. Me gustaría seguir viajando, aunque haya imprevistos en la vida que nos sacan de ese foco. Viajar con mi esposo me encanta. Me gustaría en lo particular que esos “imprevistos” no impidan que pueda cumplir esos deseos. En mi caso particular de lo que va de septiembre de 2016 hasta ahora a pesar de estos imprevistos viaje tres veces. Algo impensado cuando me solía ir una semana. Y todo esto que me sucedió me hizo reflexionar mucho sobre las personas que me rodeaban y rodean, algunas que me dieron muchas alegrías y descubrí una verdadera amistad y otras que con el tiempo me dí cuenta no era tal…Por eso y dado que creo y por lo que me dicen soy una persona bastante clara en mi comunicación con los demás, pero además de darme cuenta quién realmente me desea algo en serio y de corazón (soy escorpiana y mi intuición lamentable y afortunadamente nunca me falla), le pido a Dios y al universo, ponerme en el camino o darme cuenta de tener a mi lado gente noble. Por otro lado quiero poder hablar bien Portugúes y Francés, y lo que tengo que hacer es ponerme a estudiar…jajajaj y sobre todo fluir y nadar en las cosas que uno no querría le sucedan en la vida, pero que suceden y quizás abren puertas para otras posiblidades.

    1. Qué buena reflexión, Ale!!! Muy cierto: con los viajes descubrimos miles de cosas y cuestiones de personas que nos rodean. ¡Por más descubrimientos que nos despierten! Porque, como bien dice el dicho, la verdad nos hace libres, y la libertad es algo que tod@s deberíamos buscar, para nosotr@s y para el resto. Y muy cierto es que quizás algunas cosas que nos suceden y que en un principio no nos gustan quizás terminan siendo muy buenas y abriéndonos posibilidades.
      ¡Gracias por leerme, compartir y estar siempre! Este blog no existiría si no fuera por vos también 😀

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