La promesa que me hice

Las palabras más importantes que alguna vez pronuncié fueron cuatro: “Me voy de viaje”.

La vida nunca fue igual, nunca volvió a ser la misma.

Cuando era chica, tenía una amiga con la que nos decíamos los deseos que teníamos y las cosas que queríamos hacer en la vida y aún no habíamos hecho: recuerdo que le dije que no había viajado en avión y quería hacerlo. Quería viajar, vivir en otros países, experimentar otras culturas.

Me hice una promesa: que alguna vez viajaría.

Al mirar hace unos días mi pasaporte y ver todos los sellos de lugares a los que viajé, la niña que fui se puso feliz: esos sellitos son muestra de que cumplí mi promesa. No solo mi trabajo es volar en avión, sino que además siempre que puedo elijo cumplir mi palabra.

Viajo porque me hace feliz, aprendo y me expongo a encontrarme con la vida en cada rincón del mundo 🙂

Esta vez, a quien le agradeceré la atención es a mí misma, por haber atendido a mis propias palabras, a mi propio deseo. Ahora mi usual frase final va para mí:

Por tu atención, muchas gracias 🙂

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